Stones are forever. Necklace beads from Lapa da Cova (Early Iron Age)
quarta-feira, 7 de abril de 2010
sábado, 3 de abril de 2010
segunda-feira, 29 de março de 2010
El Carambolo
"En la zona central de la estancia se documenta un altar en forma de piel de toro (U.E. 2605) rehundido
en el pavimento, aunque con un ligero relieve en torno al mismo. La factura es sumamente cuidada apareciendo teñido en rojo y con huellas de combustión en su zona central. El altar presenta cuatro reformas notables y una constante reposición de suelos en cada momento a través de lechadas alternantes blanquecinas de preparación y rojas de acabado (Lám. XVI). Hacia el este localizamos una pequeña estructura de planta circular seccionada a nivel de cimentación. Consiste en un adobe rehundido con una capa de mortero a base de tierra margosa que queda amortizado por la primera reforma del suelo de la estancia. Los pavimentos de la estancia aparecen limpios, sin restos cerámicos, fauna o restos constructivos"Fernandez e Rodriguez, 2005: 13
"La singularidad de los materiales recuperados en las fosas (entre las que se encuentra el denominado “fondo de cabaña del Carambolo”) es pareja a la singularidad de las actividades que se están realizando en los espacios sacrificiales y cultuales de los cuales sin duda proceden. A este respecto se podría plantear que aquéllas, aunque funcionen como vertederos, participen del carácter sagrado o ritual de los restos materiales en ellas amortizados y de la edificación que las engloba."
Fernandez e Rodriguez, 2005: 27
domingo, 28 de março de 2010
sexta-feira, 26 de março de 2010
Rituais fenícios
Queda dos profetas de Baal - Gustave Doré
"Es una práctica creada en las zonas de Mesopotamia y Siria-Palestina y es, quizás, uno de los rituales más estudiados no sólo porque se documentan ejemplos en varios puntos del Mediterráneo, sino también porque existen varias referencias escritas. En el Antiguo Testamento (2 Reyes: 23, 7) y en la obra de Luciano (De Dea Syria 6) se explica que en Biblos había un templo a Venus en el que las mujeres se prostituían con extranjeros en honor a Adonis, mientras que San Agustín (Ciudad de Dios, IV, 10) narra que en la Cartago romana se ofrecía la virginidad de las mujeres a Venus. En época fenicia, la prostitución sagrada se vincula a Astarté y posteriormente a Venus (Bonnet, 1996a; Yamauchi, 1973: 219; Gómez Bellard y Vidal González,
2000: 114). Los lugares en los que se ejercería son varios. En la cueva de Wasta existen grafitos y estatuillas con símbolos de la fertilidad y ligados al culto de Phallus (Beaulie y Mouterde, 1947-48: 6), así como una inscripción en la que se dice que un hombre ofrece una sierva al lugar (Gómez Bellard y Vidal González, 2000: 115). En los templos de Astarté de Kition, de Amatunte y de Paleopaphos también se cree en la
existencia de la prostitución según se desprende de las fuentes escritas y algunas inscripciones (Bonnet, 1996a; Fauth, 1988; Baurain y Destrooprer-Georgiades, 1995:625). En Cartago, según la leyenda de fundación, Elisa se lleva al partir de Chipre ochenta hieródulas destinadas a la prostitución sagrada (Aubet, 1997: 101).
Finalmente, en Erice (Sicilia) se practicaría la prostitución sagrada en tanto que se considera un centro de culto a Astarté y Venus, y porque, según Tucídides (VI, 43, 3-4) y Polibio (I, 55, 79), el templo era famoso por sus riquezas obtenidas mediante tal práctica, hasta tal punto que se difundió en otros puntos de la Península Itálica (Grottanelli, 1981; Bonnet, 1983; Moscati, 1968: 91-94; Gómez Bellard y Vidal González, 2000: 115). Con todo, bajo esta nomenclatura homogénea existen una serie de variantes, como la prostitución permanente de hombres y mujeres al servicio del templo o los casos puntuales de pérdida de virginidad femenina considerados como un rito de paso (Fauth, 1988; Lipinski, 1995: 486- 489).
Las interpretaciones de la prostitución sagrada recogen los principios básicos de la conceptualización tradicional del ritual (véase Cap. 2). Así, las relaciones sexuales al amparo de los templos se definen como rituales dado que no corresponden a la separación occidental entre sexo y religión y que no cuadra en los esquemas de la racionalidad moderna. La separación de los dos aspectos afecta otros aspectos de los estudios sobre la religión fenicio-púnica, como voy a mostrar en otro capítulo al respecto de las terracotas de Illa Plana, Bithia y Neopolis.
Mireia Lopez, 2007: 62-63
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